Ultimo del Año. Veremos como se porta el /26

 Hoy no hubo, entrenamiento fitness, tenia la mejor intencion pero gano "la calor". Asi que parqa despedir el Año les dejo un comentario que tome de PATRICIO AHOMADA FLORES de TENGU DOJO - cHILE sobre KEIKO

Keiko: Entrenar cuando nadie está mirando

En Bujinkan, Keiko suele traducirse simplemente como “entrenamiento”.

Pero esa traducción se queda corta. Keiko no es solo asistir al dojo, repetir técnicas o cumplir un horario. Keiko es una actitud frente al aprendizaje y frente a la vida.

El kanji de Kei implica reflexionar sobre lo antiguo, y Ko hace referencia a ponerlo en práctica en el presente.

Keiko, entonces, es entrenar recordando, pero no desde la nostalgia, sino desde la comprensión viva.

Repetir no es avanzar

Muchos entrenan durante años sin realmente practicar Keiko. Repiten formas, acumulan movimientos, pero no se transforman.

Keiko comienza cuando dejamos de entrenar “para mostrar” y empezamos a entrenar para comprender.

No se trata de cuántas veces ejecutas una técnica, sino de qué cambia en ti cada vez que la practicas.

Si nada cambia, no hay Keiko: hay costumbre.

El espejo silencioso

El verdadero Keiko ocurre cuando el entrenamiento se vuelve un espejo.

El cuerpo revela tensiones ocultas.

La mente muestra su impaciencia.

El ego aparece cuando algo no resulta.

Aquí el dojo deja de ser un lugar físico y se convierte en un espacio interno. Cada error es una enseñanza. Cada dificultad, una invitación a mirar más profundo.

Keiko no castiga: expone.

Entrenar incluso fuera del tatami

Cuando Keiko es auténtico, no termina al salir del dojo.

Está presente en cómo caminas, cómo escuchas, cómo reaccionas ante la presión o el conflicto.

El cuerpo entrenado comienza a responder con naturalidad, y la mente entrenada deja de buscar control constante.

En ese punto, la técnica empieza a desaparecer… y eso es una buena señal.

El espíritu del aprendiz

Keiko exige humildad.

No importa el grado, los años o el reconocimiento. Siempre hay algo que refinar, algo que soltar, algo que volver a mirar como si fuera la primera vez.

El día que creemos que ya sabemos, Keiko se detiene.

El día que aceptamos no saber, el camino continúa.

Camino sin aplausos

Keiko no necesita testigos.

No busca aprobación.

No promete resultados rápidos.

Es silencioso, constante y, muchas veces, incómodo.

Pero es ese tipo de entrenamiento el que forma un cuerpo estable, una mente clara y un espíritu flexible.

Porque al final, no entrenamos para el combate.

Entrenamos para no perder el centro cuando todo se mueve.

Eso… es Keiko.


Patricio Ahumada Flores 

Tengu Dojo Chile 


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