Mi camino en la Bujinkan: Técnica, boato y la dignidad de no deberle nada a nadie
Nací en 1946 y, sigo convencido de que la curiosidad es mi principal ventaja competitiva. Esa misma inquietud me llevó a la Bujinkan, una disciplina que se presenta como un camino de supervivencia y naturalidad, pero que, al institucionalizarse globalmente, ha levantado muros de dogma y ha instalado peajes que hoy me propongo analizar sin pedir permiso. 1. El Maestro: ¿Figura Divina o Padre Humano? En la doctrina oriental más rígida, se enseña que el alumno debe ir al maestro, rindiendo culto a una jerarquía vertical donde el instructor es un eje inamovible. Sin embargo, mi experiencia de vida manejando equipos numerosos me enseñó algo distinto: el verdadero líder es quien conoce el territorio y la humanidad de su gente. Propuse, con ironia, invitar a a comer un asado a un Shihan que visita Argentina. Mi intención era simple: que vieran cómo vive el practicante real, compartir una copa y una charla de "bueyes perdidos" fuera del ámbito del dōjō. La respuesta, filtrada por el ...