CAMINAR COMO UN GUERRERO, VIVIR COMO UN SER HUMANO
Frente alta. Espalda recta. Cuerpo relajado. Aunque todo cueste.
Las artes marciales no son un deporte. Tampoco son terapia. Son un estilo de vida. Una forma concreta de enfrentarse a lo que te frena —adentro y afuera— sin perder la forma, sin bajar la cabeza y sin inventar excusas.
Entrenar no es solo moverse. Es aprender a responder cuando querés rendirte, a caer sin romperte y a levantarte sin que nadie tenga que aplaudirte.
Cada técnica que repetís es una lección sobre vos mismo. Cada uke que te proyecta te muestra por dónde se te cuela el miedo. Y cada día que vas al dojo —aunque estés cansado, frustrado o sin ganas— estás diciéndole al mundo, sin palabras: no me dejo abatir.
No se trata de ganar. Se trata de no quebrarse. De pulirse. De estar en eje cuando lo fácil sería gritar, huir o culpar a otro.
Y cuando todo parezca cuesta arriba…
Volvé a lo básico: frente alta, espalda recta, cuerpo relajado.
Y un paso más. Sin quejas.
Gabriel Benítez©
Aikido San Luis
Comentarios
Publicar un comentario