Budo Taijutsu: aprender a vivir en situaciones difíciles

 Practico Budo Taijutsu en la Bujinkan. Con el tiempo fui descubriendo que muchas de las cosas que trabajamos en el dojo tienen una relación directa con la vida cotidiana.

El entrenamiento parte de situaciones de combate, pero lo que uno aprende va mucho más allá de las técnicas. Tiene que ver con la manera de enfrentar una dificultad, relacionarse con los demás, controlar las propias reacciones y adaptarse cuando las cosas no salen como esperábamos.

Masaaki Hatsumi recibió de su maestro Toshitsugu Takamatsu la transmisión de nueve escuelas tradicionales y fue quien desarrolló la Bujinkan para continuar ese legado. Esa historia permite entender de dónde viene el Budo Taijutsu. Para mí, sin embargo, lo más interesante está en lo que ocurre cuando esas enseñanzas pasan del dojo a la vida diaria.

Durante la práctica aparecen frustraciones constantemente. Una técnica no sale, perdemos el equilibrio, llegamos tarde a un movimiento o descubrimos que aquello que creíamos haber entendido todavía necesita mucho trabajo. La primera reacción suele ser hacer más fuerza. Con el tiempo uno aprende que muchas veces ocurre lo contrario: aflojar, observar y volver a intentarlo.

Algo parecido sucede con las dificultades de la vida. La tristeza, la bronca, el miedo o la frustración forman parte de nuestra experiencia. Podemos reconocerlos y seguir adelante sin permitir que ocupen todo nuestro espacio. El Budo Taijutsu trabaja esa capacidad de mantenerse en movimiento aun cuando las cosas se complican. También enseña paciencia. Hay aprendizajes que llevan mucho tiempo y no existe una forma de acelerarlos. Uno practica, se equivoca, corrige y vuelve a practicar.

En el entrenamiento también aprendemos de los demás. Siempre hay personas con diferentes niveles de experiencia, formas de moverse y maneras de entender una técnica. Cada una puede mostrarnos algo. Para aprovecharlo necesitamos escuchar y observar. Cuando uno necesita demostrar que sabe, resulta difícil aprender. En cambio, aceptar que todavía tenemos cosas por aprender permite escuchar incluso a quien piensa diferente.

Esto también aparece en la forma de entender el aprendizaje. Podemos leer una explicación y creer que comprendimos una técnica. Después intentamos hacerla y descubrimos que todavía falta mucho. El cuerpo tiene otra manera de enseñarnos. Con la práctica aparecen el equilibrio, la distancia, el momento y la capacidad de reaccionar ante lo que hace el otro. Poco a poco dejamos de pensar cada movimiento y empezamos a responder con mayor naturalidad.

Esa experiencia tiene relación con la vida cotidiana. Hay problemas que podemos analizar durante horas y situaciones que finalmente debemos enfrentar con lo que tenemos: experiencia, atención y capacidad de adaptación. El entrenamiento ayuda a responder a lo que está ocurriendo, en vez de intentar que todo suceda como lo habíamos imaginado.

El Budo Taijutsu estudia situaciones de combate, pero su práctica también modifica nuestra relación con el conflicto. Una confrontación puede crecer rápidamente cuando cada persona quiere imponerse sobre la otra. Mantener la calma permite disponer de más posibilidades. En una situación de riesgo puede ser necesario alejarse, evitar el enfrentamiento, controlar la situación o actuar físicamente si no queda otra alternativa. La capacidad de elegir resulta fundamental.

Esto vale también para los conflictos cotidianos. Una discusión entre vecinos, una diferencia familiar o una disputa política puede convertirse rápidamente en una pelea personal. Cuando eso ocurre, dejamos de escuchar y empezamos a reaccionar. El entrenamiento ayuda a reconocer ese momento y recuperar el control antes de que la situación siga creciendo.

También aprendemos a observar al otro con atención. En una situación de combate, subestimar a alguien porque solamente vemos sus defectos puede ser un error serio. Necesitamos conocer sus capacidades y prestar atención a lo que realmente está haciendo.

Fuera del dojo ocurre algo parecido. Es fácil quedarnos con aquello que rechazamos de una persona y olvidarnos de todo lo demás. Podemos discrepar con alguien y reconocer al mismo tiempo sus capacidades, su experiencia o alguna cualidad que nosotros no tenemos. Eso permite comprender mejor a la otra persona y también la situación en la que estamos.

Otra parte importante del entrenamiento es mantener la calma cuando algo sucede de manera inesperada. Si nos ponemos rígidos, nos apuramos o dejamos que el miedo nos domine, perdemos capacidad para responder. La práctica busca desarrollar una actitud más tranquila y atenta: mirar lo que sucede, mantener el equilibrio y responder cuando corresponde.

La vida cambia nuestros planes constantemente. Aparecen problemas que no esperábamos y situaciones que no podemos controlar. El entrenamiento nos recuerda que nuestra respuesta también forma parte de la situación. No podemos decidir qué hará otra persona ni anticipar todo lo que ocurrirá, pero sí podemos trabajar sobre nuestra manera de responder.

Después de un tiempo de práctica, cada uno va encontrando sus propias razones para continuar. En mi caso, cada vez veo con mayor claridad que el Budo Taijutsu no queda limitado a las técnicas que practicamos en el dojo. Me ayuda a trabajar la paciencia cuando algo no sale, a aceptar que otros saben más que yo, a prestar atención antes de reaccionar y a buscar una solución cuando aparece un conflicto.

También me recuerda que aprender lleva tiempo. El entrenamiento no hace desaparecer las dificultades. Me ayuda a enfrentarlas con mayor calma, adaptarme cuando las cosas cambian y seguir practicando.

Por eso creo que una disciplina nacida en otro tiempo y en otro lugar puede seguir teniendo sentido para alguien que practica hoy en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Las circunstancias cambian, pero algunas dificultades humanas siguen siendo bastante parecidas: aprender a convivir con la incertidumbre, controlar nuestras reacciones, relacionarnos con los demás y encontrar una respuesta cuando las cosas se complican.

(Estas notas son una adaptación de un texto académico publicado por Tenryu Dojo desde mi  valoración personal)

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